
Los avances dentro del sector de la informática muchas veces tienen que ver con las necesidades de que los componentes ofrezcan un rendimiento superior para mejorar las capacidades de ciertas tecnologías. En este caso la inteligencia artificial está forzando una mejora sustancial en los componentes de PC, llegando a acelerar el proceso de desarrollo de las nuevas memorias DDR6.
Al igual que sucede con todos los componentes de PC la memoria evoluciona, las versiones avanzan para ofrecer una serie de mejoras en términos de potencia, mejorando la frecuencia a la que operan mientras tratan de reducir la latencia para lograr ofrecer una velocidad general más alta. Actualmente las dos memorias más utilizadas en ordenadores personales son DDR4 y DDR5, mientras que los servidores están adaptados para utilizar la más avanzada por las necesidades que tienen a la hora de gestionar datos y nuevas tecnologías como la inteligencia artificial. Pero estas presentan una serie de limitaciones que impiden conseguir el mayor rendimiento posible, motivo por el que los grandes fabricantes están tratando de desarrollar el siguiente estándar con la mayor velocidad posible.

La memoria DDR6 tiene previsto su lanzamiento para 2027 con velocidades entre 8.800-17.600 MT/s
Dentro de los estándares actuales que encontramos en la industria del hardware las memorias DDR5 logran alcanzar las velocidades más altas posibles, estas parten de una base de 4.800 MT/s, pero gracias a las capacidades de overclock que presentan pueden llegar a ofrecer más de 8.000 MT/s en configuraciones que tienen un procesador compatible. Pero la próxima generación de memorias, bajo el estándar DDR6 busca mejorar en gran parte las frecuencias que puede llegar a ofrecer este formato, ya que el objetivo pasa por alcanzar un rendimiento inicial de 8.800 MT/s con planes de ampliarlo hasta los 17.600 MT/s.
Las principales compañías del sector (Samsung, Micron y SK Hynix), han desarrollado diversos prototipos, habiendo superado ya esta fase para pasar a la siguiente, los ciclos de validación que les permitirán conocer si las configuraciones que han creado pueden utilizarse en un ordenador. El aumento de rendimiento que han planteado se basa en la capacidad que tiene la arquitectura de subcanales de 4×24 bits que tiene el estándar DDR6, pero este tiene un enfoque distinto sobre cómo gestiona la integridad de la señal, mientras que tiene una estructura distinta a la que ofrece actualmente la memoria DDR5 que utiliza subcanales de 2×32 bits.

Este es uno de los motivos por los que en la industria están apostando por las memorias CAMM2, ya que permite activar una configuración Dual Channel con un único módulo de RAM, mientras que al utilizar una disposición en horizontal en lugar de en vertical reduce el alto del módulo, haciendo que sea una solución idónea para configuraciones portátiles o que requieren un espacio limitado.

Según fuentes del comité JEDEC, la hoja de ruta actual contempla la publicación del borrador 0.5 del estándar en el primer trimestre de 2026, con la validación de los primeros prototipos de silicio en el tercer trimestre de ese mismo año. Esto mantiene el objetivo de una implementación comercial inicial en servidores para mediados de 2027. Esto significa que una vez hayan comenzado a implementarse en servidores también veremos cómo las diferentes compañías comienzan a abrir el mercado a los consumidores, por lo que para dicho año los módulos CAMM2 que funcionan con velocidades DDR6 se convertirían en el nuevo estándar para los sistemas de alto rendimiento.
¿Qué implica la arquitectura 4×24 bits?
A diferencia de los dos subcanales de 32 bits de la DDR5, la nueva arquitectura de cuatro subcanales de 24 bits de la DDR6 permite:
- Mayor paralelismo: Gestiona cuatro operaciones de datos simultáneas, reduciendo cuellos de botella en CPU con múltiples núcleos.
- Eficiencia energética: Permite activar solo los subcanales necesarios, optimizando el consumo, especialmente en portátiles.
- Mejor integridad de señal: Las tramas de datos más pequeñas (24 bits) son menos susceptibles a interferencias, lo que es crucial para alcanzar velocidades de hasta 17.600 MT/s sin errores.
En la práctica, esto se traduce en una carga de texturas más fluida en videojuegos y una aceleración de hasta un 40% en tareas de renderizado, según proyecciones de analistas del sector.